jueves, 3 de febrero de 2011

Querido Luis,

lo prometido es deuda, ya sabes. A punto de cerrar el ordenador y con él este día, posteo una nueva entrada en el blog [poco a poco, como nos ha ido pasando a todos, te familiarizarás con estos neologismos anglosajones].

Si tus muchas ocupaciones te lo han permitido, habrás visto que el día, en el mundo, ha seguido la línea habitual de las últimas semanas. Si no has podido informarte, te pongo al día:

En Egipto sigue armándose la de Dios es Cristo (como en Nicea). Hay problemas en muchos otros países árabes, pero nos llegan más noticias de aquella tierra porque hay más periodistas que en otros escenarios similares, porque hasta en las riberas del Arauca saben dónde está el Nilo y principalmente porque precisamente en ese país está el canal de Suez, imprescindible aún para el buen funcionamiento de las Bolsas de comercio mundiales. Nuestro ¿amigo? Marx en algo acertó (aunque no había que ser un lince para saber que es la economía la que mueve no sólo la Historia, sino también y sobre todo nuestro trasero). Mientras tanto, en la capital del imperio, seguramente debido a la nueva ola de frío, los coyoles del presidente se han quedado mermados y reacciona tarde y erradamente por miedo a dejar de ser ciclán (ya sabes que uno lo perdió en las pasadas elecciones).

En España la cosa no va a peor porque con el (des)gobierno de Zapatero ya se ha tocado fondo. Aunque podría ser que el fondo fuera de arenas movedizas y entonces para qué te voy a contar cómo va a terminar la cosa (sin rosario y sin aurora). El acuerdo con los sindicatos, pura tramoya; las alternativas de la oposición, no las entiende ni ella (¡Mariano, tienes que retomar tus clases de caligrafía!); la economía, a punto de ser objeto de una auditoría por parte de Merkel (¡Zapatero, prepara la vaselina!).

Podría seguir, pero no quiero abusar de tu tiempo (ni del mío, ¿para qué engañarnos, verdad?).

Lo único positivo es que a mí me va de maravilla. No es poco; al menos algunos aliviamos la carga de providencia que Dios tiene que emplear continuamente [esto me suena peligrosamente a (semi)pelagianismo, pero no son horas, le dedicaré al tema otro post].

Yo me voy directo a los brazos de Morfeo. Tú, que tienes aún por delante parte del día que aquí en Italia ya es historia, intenta ser feliz y procura hacer feliz a quien te rodea.

Un abrazo.

p.s. hoy supe que Yuriria, tu ciudad, significa "lago o lugar de sangre". Espero que se refiera a la que aún corre por las venas y no por la piel de quienes pueblan esa maravillosa tierra que un día fue Nueva España.


Yuriria, Gto.

si la imagen tiene copyright que alguien me avise,
no sea que venga Sinde y me arruine la vida.